Tengas web o no, las primeras acciones no son las mismas. Lo que sí es siempre igual: te vas a comparar con tus competidores.
Ya tengo una web — Si ya tienes una web indexada, la auditoría es un paso obligatorio para saber desde dónde partes.
Hay que mirar el estado real de la web tal y como la ve y entiende Google para explicar las posiciones actuales en las palabras clave que importan, las que pueden traer tráfico cualificado. De paso analizamos las webs de tus competidores, comparamos los resultados y explicamos las diferencias de posicionamiento.
Según la distancia entre el SEO actual de tu web y el de tus competidores, definimos los cambios y mejoras que hay que aplicar para alcanzar tus objetivos. Y eso, para cada uno de los principales factores SEO.
Porque la inversión necesaria para llegar a tus objetivos no es la misma si tus competidores son muchos y muy avanzados o si no lo son.
Todavía no tengo web — Si aún no tienes web, mirar dónde están los competidores mejor posicionados también te dice cuánto trabajo te toca hacer para competir con ellos.
En mercados poco competidos, los resultados llegan rápido y conviene posicionarse en las palabras clave antes de que se anime la competencia.
En mercados maduros y saturados, llegar a la parte alta de la primera página de Google es más difícil, y por eso es crucial elegir una agencia SEO comprometida con el éxito de su cliente.